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ATARDECIDA EN BUENAVISTA
Creo que era el gran pintor Johannes Vermeer el que decía que las nubes eran de todos los colores.
Y eso que no estuvo en Buenavista en Igeldo una atardecida de primavera.
Los colores se atropellan unos a otros. El rojo hasta el amarillo mientras el azul juega con los dos al milagro de los malvas, de los verdes, dorados, cárdenos, invadiéndose, mezclándose, reproduciéndose para re-crearse en nuevos brillos y resplandores.
...Si mi paleta pudiera estar tan loca....
(Buenavista, Igeldo. Mayo de 2007)
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